Cultura y desarrollo

Promover la cultura tiene un impacto positivo en la economía, porque genera empleos y exportaciones. Pero además contribuye al desarrollo humano, porque fortalece las identidades, apoya la diversidad cultural y estimula la participación ciudadana, valores imprescindibles en una sociedad democrática.

Pese al rico panorama cultural de Centroamérica, el impacto de su producción artística más allá de las fronteras de sus países es testimonial. Además, por la falta de inversión y de estructuras culturales, muchos artistas de distintas disciplinas se ven obligados a dejar su lugar de residencia para producir sus obras en otros países.

Un modelo de desarrollo basado en la cultura debe apoyar las iniciativas locales que permitan optimizar la industria cultural de los países en desarrollo, y dar a conocer la riqueza cultural del Sur remarcando la pluralidad de sus manifestaciones, frente a la visión estereotipada y reduccionista que se presenta a menudo en el Norte.

Además, las actividades culturales enfocadas al desarrollo pueden potenciar experiencias con niños y niñas excluidos o en riesgo de exclusión, que convenientemente formados pueden encontrar una alternativa a la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran. Estas experiencias pueden servir para:

- Impulsar los derechos individuales y colectivos de acceso, creación y difusión de expresiones culturales, en el marco del fomento de la diversidad cultural.

- Formar a jóvenes para que se incorporen al sector cultural, generando desarrollo económico, cohesión social y participación.

Este es el caso de Acahualinca, donde trabajamos a nivel socio comunitario con la población más vulnerable (niñas, niños, mujeres y jóvenes), para producir los cambios mentales y estructurales necesarios para afrontar la estigmatización, marginalización y exclusión de esta población. Talento en Acahualinca se orienta a promover la participación ciudadana, la expresividad, la opinión, y el desarrollo de habilidades, aptitudes y conocimientos a través de la música y la creación de audiovisuales.

El trabajo incluye a las madres y padres de familia, de forma que les permita reconocer las capacidades de sus hijas e hijos, y la importancia de su participación en acciones artísticas y lúdicas, tanto para su desarrollo integral como para mejorar su rendimiento escolar y obtener éxitos en la educación formal.

Los espacios de naturaleza artística propician condiciones que permiten a niñas, niños adolescentes y sus familias mejorar la comunicación, establecer relaciones en el marco del respeto, reconocer sus capacidades, fortalecer su autoestima e identidad, reivindicar sus derechos, formarse en valores y aportar a la cohesión social.

También se promueve la cohesión de la comunidad y el reconocimiento del potencial de las personas, logrando proyectar una imagen diferente de Acahualinca y contribuyendo a superar los estigmas asociados a la basura.